domingo, 22 de febrero de 2009

EL AMOR ERRANTE


Filas de caserones de vieja arquitectura que en el frontón ostentan el signo de la cruz.Sobre la calle hosca pasa la noche oscura como un fúnebre paño. Ni una voz, ni una luz.
En esta casa tuya, quizás, en las ojivas,entre el silencio grave de la calleja sola,tejieron un murmullo de pláticas furtivas un linajudo hidalgo, y una dama española.
Más hoy es ¡oh, señora! un rondador nocturno,un bardo trashuman te de rostro taciturno quien coloca la ofrenda de amor en tus umbrales.
Y quien, bajo la noche, frente al balcón florido,se angustia al ver el sacro blancor de tu vestido,que cruza vagamente detrás de los cristales.

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